miércoles, 26 de octubre de 2011
La pluma atribulada
Ves pasar los segundos, minutos, horas... y todo aquello que una vez se fue arremolinando en tu mente se convierten en nítidas imágenes reales, la desidia general crea inquietud en algunos que en la quietud pasada eran espectadores indiferentes a lo que les rodeaba, mientras tu dabas pistas. Continuaban en su ilusa burbuja sonriendo, y escudados en esa falsa felicidad te tomaban por loco, ¿ quién es el loco ahora? como dedujo aquel otro hace casi cien años esa inquietud se convierte en protesta, y tras la protesta vistos los vanos resultados que tras su recién nacido ojo clínico ve, cualquiera puede hacerlo bien, pasan de erudito crítico a virtuoso escritor de la noche a la mañana, conservando esa arrogancia envidiosa para ensalzar lo que de sus manos cae, sin darse cuenta de que lo mejor es que sus palabras solo son de cristal, y caen. ¿quien cogió la pluma primero?
Todos
Lo habeis estropeado, por vuestra maldita culpa esa palabra ha perdido gran parte de su sentido, temeis, os da reparo algo,pero utilizais esa palabra. Un suspenso, quiza perder algo de valor sentimental, que alguno de vuestros absurdos amores os abandone... Y desvirtuais esa palabra una vez mas. Os creeis protagonistas de una gran tragedia clasica cuando no alcanzais ni a rellenar un papel secundario en una novela peruana. Habeis prostituido esa palabra hasta tal punto que la utilizais cada noche y sois capaces de dormir tranquilos...Miedo...MIEDO es ver desaparecer todo lo que te rodea, miedo es huir, sentir que te falta el aliento no, sentir como la saliva ya seca en tu boca no alcanza a definir tu estado tampoco, es tenderte en la hierba sin poder ponerte en pie y saber que tu perseguidor no desiste. Miedo es ver como una de tus extremidades se sale de su lugar por primera vez. Miedo es no saber si esa noche volveras a casa. Miedo es no saber parar, miedo no es saber que tienes un gran poder y no saber controlarlo, miedo es saber controlarlo con tal precisión que no conoces tu limite... miedo es sentir como un ser querido va muriendo al ritmo que caen los petalos caducos de una aterciopelada rosa roja...miedo es ver pasar todos los minutos desde las 00:36 hasta las 7:28 abrazado a lo unico seguro, tus piernas... shhhhh... yo he vencido al miedo, al menos por ahora.
sábado, 25 de junio de 2011
Los cinco dedos de mi mano izquierda
¿Cuánta importancia puede tener una sola de mis manos?¿y si es aquella "menos agraciada" o conocida? El seguro no pagará tanto como por la derecha, pero mi mano izquierda... tiene aquello.
Mi meñique es el pequeño observador, pero peculiar, observa hacia dentro, conoce cada emoción y sentimiento que pasa por mi cuerpo, escudriñando en cada rincón de mi tálamo hasta el punto de no poder parar de definir cada detalle sentimental que me invade.
Mi anular, aquel al que llamáis "el inútil", emboscado en el campo de extremidades es el que maneja los hilos de la absurda marioneta inquieta con forma de meñique, haciéndole hablar a un volumen menor, incluso callándolo con un tirón firme en sus finos hilos.
Mi dedo corazón es aquel anciano que permanece sentado en su mecedora, que lleva toda la vida viendo la particular lucha entre el meñique y el anular, reconociendo cuando una emoción se repite y raramente contesta irreverente poniéndose en pie.
El índice es el unico que habla, pero como el meñique también lo hace hacia mi interior, susurrandome consignas consigue que mi limite sea el cielo, ¡cuántas veces habré escuchado aquello de "Citius Altius Fortius"! Es increible lo que él puede conseguir de mi cuando se lo propone.
El pulgar es el único con el que tendreis contacto, aquel que intimida por su tamaño no es mas que un tendero, os despacha como le dicen los otros 4, os dice si, os dice no, os sonrie, os persuade...
Aquello... aquello que unos pocos llaman inteligencia emocional, la que no se obtiene leyendo un libro de anatomia, ni un tratado de astronomia, se obtiene viviendo, educando a cada dedo para que realice su función a la perfección y conseguir la correcta función de mi "mano mala", la que permanece entre las sombras.
Mi meñique es el pequeño observador, pero peculiar, observa hacia dentro, conoce cada emoción y sentimiento que pasa por mi cuerpo, escudriñando en cada rincón de mi tálamo hasta el punto de no poder parar de definir cada detalle sentimental que me invade.
Mi anular, aquel al que llamáis "el inútil", emboscado en el campo de extremidades es el que maneja los hilos de la absurda marioneta inquieta con forma de meñique, haciéndole hablar a un volumen menor, incluso callándolo con un tirón firme en sus finos hilos.
Mi dedo corazón es aquel anciano que permanece sentado en su mecedora, que lleva toda la vida viendo la particular lucha entre el meñique y el anular, reconociendo cuando una emoción se repite y raramente contesta irreverente poniéndose en pie.
El índice es el unico que habla, pero como el meñique también lo hace hacia mi interior, susurrandome consignas consigue que mi limite sea el cielo, ¡cuántas veces habré escuchado aquello de "Citius Altius Fortius"! Es increible lo que él puede conseguir de mi cuando se lo propone.
El pulgar es el único con el que tendreis contacto, aquel que intimida por su tamaño no es mas que un tendero, os despacha como le dicen los otros 4, os dice si, os dice no, os sonrie, os persuade...
Aquello... aquello que unos pocos llaman inteligencia emocional, la que no se obtiene leyendo un libro de anatomia, ni un tratado de astronomia, se obtiene viviendo, educando a cada dedo para que realice su función a la perfección y conseguir la correcta función de mi "mano mala", la que permanece entre las sombras.
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